Plan de Desplazamiento de Empresa – El cambio de paradigma en la movilidad corporativa
El PDE es un conjunto de actuaciones que pretenden optimizar la movilidad de los trabajadores y visitantes, favoreciendo el uso de modos de transporte alternativos al vehículo privado, racionalizando el uso del coche y gestionando la movilidad de las mercancías. Este año 2026, la gestión de la movilidad corporativa ha dejado de ser un tema secundario para situarse en el centro de la estrategia financiera y operativa. Los datos del último informe de Transport & Environment son reveladores: 6 de cada 10 matriculaciones de coches nuevos en la UE son vehículos de empresa. Estas flotas, al circular el doble de kilómetros que los vehículos privados, representan ya el 74% de las emisiones totales de CO2 de los coches nuevos.
Esta realidad ha acelerado la presión normativa. Con la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible y el Decreto 132/2024, el Plan de Desplazamiento de Empresa se convierte en la herramienta obligatoria para gestionar este impacto. Sin embargo, el gran cambio de este año es que el PDE ya no se ve solo como una obligación: gracias al sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAEs), las empresas pueden monetizar la eficiencia de sus flotas y financiar la transición hacia un modelo descarbonizado.
1. El marco legal: Ley 9/2025 y Decreto 132/2024
El nuevo marco normativo español y catalán establece obligaciones claras que las empresas ya no pueden ignorar. La Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible BOE-A-2025-24545 Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible. obliga a las empresas con más de 500 trabajadores por centro (o 1.000 en total) a implementar un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST), también conocido como Plan de Desplazamiento de Empresa (PDE).
En Cataluña, el Decreto 132/2024 DECRET 132/2024, de 30 de juliol, pel qual s’aprova el Pla de qualitat de l’aire, horitzó 2027, el Pla d’acció a curt termini per alts nivells de contaminació de l’aire i les determinacions normatives per assolir els objectius de qualitat de l’aire. va un paso más allá en las zonas de protección especial de la calidad del aire. Este decreto vincula directamente la actividad industrial con la obligación de reducir las emisiones no solo de los procesos productivos, sino de todo el ecosistema logístico y humano que la rodea. Esto incluye desde la transformación de las flotas propias hasta la incentivación del transporte colectivo y el despliegue de infraestructura de recarga eléctrica.
2. ¿Qué es un PDE y por qué es crítico para tu activo?
El PDE no es un simple documento administrativo; es una hoja de ruta operativa. Debe incluir un diagnóstico preciso de cómo se desplazan los empleados y proponer medidas concretas:
- Electrificación de flotas: Transición hacia vehículos de cero emisiones (BEV), que además nutren el mercado de segunda mano de eléctricos asequibles.
- Gestión de la demanda: Fomento del teletrabajo, la flexibilidad horaria para evitar horas punta y el carpooling (coche compartido).
- Infraestructura: Obligación de instalar puntos de carga inteligentes que optimicen el consumo energético de la planta.
Un activo industrial que no disponga de un PDE actualizado puede verse penalizado en auditorías de compraventa (Due Diligence) o encontrar trabas administrativas en la renovación de licencias de actividad, especialmente en entornos urbanos y logísticos de alta densidad.
3. ¿Quién está obligado a tener un PDE?
Según la nueva normativa (Ley 9/2025), los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo ya no son recomendaciones, sino obligaciones para:
- Empresas de más de 500 trabajadores por centro de trabajo.
- Empresas de más de 1.000 trabajadores en el cómputo total (aunque estén en varios centros).
- Empresas afectadas por el Decreto 132/2024: En Cataluña, el Plan de Calidad del Aire (Horizonte 2027) pone el foco en las zonas de protección especial (ZBE) e insta a las empresas a reducir las emisiones del transporte in itinere.
4. Los CAEs: La clave para financiar la transformación
La gran pregunta para muchos directores financieros es: ¿Quién paga esta transición? Aquí es donde entran en juego los Certificados de Ahorro Energético (CAEs). Este sistema permite a las empresas recuperar parte de la inversión realizada en medidas de eficiencia energética.
En el ámbito de la movilidad, el sistema CAE permite monetizar el ahorro de kWh conseguido mediante:
- La sustitución de vehículos térmicos por eléctricos o híbridos enchufables.
- La implementación de sistemas de gestión de flotas que optimicen rutas y reduzcan el consumo.
- Instalaciones de infraestructura de recarga que se integren con sistemas de autoconsumo fotovoltaico en las cubiertas de las naves.
Estos certificados se convierten en un ingreso directo para la empresa una vez verificado el ahorro, mejorando drásticamente el Retorno de la Inversión (ROI) de los planes de movilidad.
5. Beneficios más allá del cumplimiento
Adoptar el PDE y utilizar los CAEs no es solo una cuestión de cumplir con la ley para evitar sanciones. Las ventajas colaterales son inmensas:
- Reducción de costes operativos: El mantenimiento y el consumo de una flota eléctrica gestionada inteligentemente es significativamente inferior.
- Atracción de talento: Las nuevas generaciones priorizan empresas con políticas de movilidad sostenible y facilidades para el transporte limpio.
- Mejora del rating ESG: Esencial para acceder a financiación bancaria verde y fondos europeos.
Conclusión: De la obligación a la estrategia
Llegados a 2026, la transparencia en la movilidad es la nueva norma. Las empresas que integren su Plan de Desplazamiento con el sistema de CAEs dejarán de ver la sostenibilidad como un gasto para verla como una inversión estratégica. La tecnología y el marco legal nos dan las herramientas; la clave es actuar antes de que la presión normativa se convierta en una crisis operativa.